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    Vides y sabores del Mediterráneo

    Especiados y refrescantes, audaces y con notas de roble, afrutados y vibrantes. Sean cuales sean sus gustos, el sur de Europa te deleitará con su tentadora variedad de vinos de fama mundial.

     

    Cunard ha seleccionado seis de las regiones vinícolas más espectaculares del continente que pueden visitarse en sus viajes en conjunto con la opinión experta del columnista de vinos del Sunday Times, Will Lyons.

     

    Bendecida con un suelo volcánico rico en minerales, valles verdes y un sol que fluye todo el año, el sur de Europa es el santo grial de los productores de vino. En esta parte del mundo, el vino no es un simple escapada de fin de semana o después del trabajo: es una parte intrínseca de la vida cotidiana. El vino es un elixir para los interminables días bañados por el sol, un alimento básico en la mesa, y cada trago es  saboreado con gran atención.

     

    Experimentar estos célebres viñedos en directo hace de los viajes de Cunard en Mediterráneo algo tan especial. Con tradiciones ancestrales, fantásticos maridajes de comida y una variedad de excursiones personalizadas en cada puerto, es un viaje de ensueño para cualquier persona interesada en el vino.

     

     

    Portugal.

    No hay vistas más hermosas que las del río Duero para quienes ha tenido la oportunidad de atravesar estos verdes valles repletos viñedos a ambas márgenes. Esta es una de las regiones vinícolas más antiguas del mundo, especialmente famosa por ser el hogar del Oporto, así como por sus deliciosos vinos. Los enólogos tienen decenas de variedades de uva locales para elegir. Productores como Quinta da Pacheca en Régua están tomando estas uvas tradicionales portuguesas como Touriga Franca y Touriga Nacional para hacer tintos complejos, con deliciosas notas de frutas negras y especias.

     

    Córcega.

    En Córcega se producen vinos desde la época fenicia, años antes que en el resto de Europa. La isla es más soleada que cualquier otro lugar de Francia y tiene una mezcla de valles, montañas y playas. Incluso a mediados de la década de 1700, este terruño variado, con tantas influencias en el cultivo de las uvas, ganaba ya elogios de algunos primeros y destacados cronistas como James Boswell. La variedad Sciacarello es una uva negra distintiva que crece mejor en los suelos graníticos de la isla y crea tintos suaves con notas de pimienta, hierbas y ahumados. También podrías sorprenderte con el Vermentino blanco, que es aromático y contiene el picor de los cítricos.

     

    Francia.

    Al norte de Marsella, la mejor excursión para los amantes de los vinos es rumbo a la famosa ciudad, Châteauneuf-du-Pape (que se traduce como ‘nuevo castillo del Papa’), donde la corte papal se trasladó a la cercana Aviñón en el siglo XIV. Châteauneuf-du-Pape es uno de los favoritos de la región, pero se producen con hasta 18 variedades de uva en los vinos de esta denominación. La garnacha sensual domina las mezclas de vinos tintos, entregando sabores afrutados de frutos rojos; el Mourvèdre y Syrah aportan tanino y estructura. Los vinos blancos de Châteauneuf-du-Pape no son tan comunes, pero sus notas a durazno y con cuerpo son muy gratificantes y vale la pena probarlos.

     

    Sicilia.

    En un momento, la producción de vino de Sicilia estaba enfocada en la cantidad. Ahora, la calidad está remodelando el destino del vino de esta isla con algunos estilos sorprendentes que surgen de su variado terreno. Se pueden encontrar variedades internacionales (como Chardonnay y Merlot), pero ahora las variedades locales, incluida la magnífica uva negra Nero d’Avola, están produciendo ricos y robustos vinos. Muchos productores de vino están desafiando las laderas vibrantes del Monte Etna, el más grande de los volcanes activos de Italia, para crear vinos tintos muy delicados. Con el clima cálido de la región quizás prefieras una copa de vino blanco para refrescarte, y los vinos Grillo, con mayor estructura y notas cítricas del limón.

     

    Croacia.

    Con vinos que se remontan a la época romana, Croacia tiene un festín de variedades de uva locales. Los científicos han descubierto que su uva negra, Crljenak Kaštelanski, no es otra que la californiana Zinfandel, creciendo en su tierra de origen. Los vinos blancos en Croacia pueden ser maravillosamente secos y especiados. La recomendación es buscar vinos de la uva Bogdanuša, que se cultivan en la isla de Hvar; o de uvas Pošip, originario de la isla de Korčula, pero que ahora se cultiva en todo el país, permitiendo un perfecto maridaje con platos de pescado.

     

    España.

    En el norte de España se encuentra una de las regiones vinícolas más famosas del mundo, Rioja, que toma su nombre del río Oja. El tempranillo es la uva de renombre, que hace alusión a la maduración temprana, dos semanas antes que la garnacha, que también aparece en coupage. El carácter de los vinos de Rioja proviene de la crianza, principalmente en roble americano, que le añade las notas de la de coco y vainilla. Si prefieres sus tintos afrutados y frescos, opta por un Rioja ‘joven’; pero si te gustan las notas de moca, chocolate y vainilla, entonces un ‘reserva’ (añejo) es la mejor opción.

     

    A bordo, la selección de vinos de todo el mundo está disponible para degustar, pero nunca la experiencia es comparable con explorar y degustar en los mismo viñedos.

     

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